Gestión pública por resultados

La gestión pública es una prioridad para el desarrollo de un país, es poco lo que se

puede hacer si el Estado no funciona bien y pocas veces, una sociedad puede

avanzar de manera significativa en materia de desarrollo sin un Estado sólido, eficaz

y comprometido con los resultados de la gestión. Es por eso trascendental que el

Estado funcione bien y que rinda frutos el gasto o inversión públicas, siendo para

ello fundamental una gestión pública acorde con los resultados que espera la

ciudadanía. Así las cosas, los sistemas públicos modernos de los países con mayor

éxito económico y social del presente se han desplazado desde la versión pública

burocrática convencional y basada en tramites y procesos, a esquemas de gestión

pública moderna, basada en resultados.

Aunque parece fácil decirlo, es muy costoso y complejo implementar un proceso de

cambio en la cultura pública. La mayoría de las instituciones públicas están

atrapadas por sus mandos medios profesionales, algunos sindicatos y sobre todo,

grupos de interés al interior de la institución, que no tienen ningún incentivo e

interés en facilitar el cambio y mucho menos, en ser parte del mismo. La mayoría de

las veces, los procesos de reorganización institucional, sobre todo cuando existen

cambios de poder político, terminan por el cambio de nombres en la estructura, más

poco o nada de resultado en lo fundamentalmente importante, cual es, la gestión de

la institución.

El otro gran desafío atañe a la medición y mantenimiento de un sistema de

contabilidad de resultados acorde a lo esperado por los ciudadanos. No pocas veces

medimos los indicadores incorrectos y actuamos perfectamente bien, pero en el

sentido inverso a los resultados esperados por nuestra ciudadanía. Empero, el tener

un sistema de indicadores de resultados es vital para medir el desempeño

institucional y generar los incentivos correctos de cara a la mejora de dichos

resultados. El cambio sustantivo del esquema de gestión pública por resultados es el

cambio en el proceso de rendición de cuentas, mismo que se vuelve esencial para

garantizar los incentivos de gestión y el sistema de asignación de recursos. De no

existir este último alineamiento, el sistema de gestión no tendrá tampoco sentido

para quienes hacen bien su labor y actúan para mejorar la gestión pública.

Luego de varios años de trabajo en este tipo de sistemas, puedo concluir que se

requiere de un liderazgo institucional fuerte y muy comprometido con una

planificación por resultados, eliminar el control excesivo en la partida y garantizar,

una revisión clara y permanente de las cuentas o resultados. Asignar

adecuadamente los recursos para quienes dan mejor desempeño se convierte en un

esquema en positivo que irrumpe con las estructuras de poder clásicas de las

instituciones burocráticas que caracterizan nuestro Estado actual. De este tamaño es

el desafío que enfrentamos.

Dr. Leiner Vargas Alfaro

http://www.leinervargas.com

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s