Eficacia del Estado

Muchas veces hemos juzgado el quehacer de una institución pública, por cuanto gasta o no gasta de su presupuesto, sin hacer de verdad un escrutinio efectivo de ¿cuánto produce? y ¿qué impacto tiene? sobre los ciudadanos lo que brinda dicha institución. La necesidad de evaluar de manera transparente y con sentido común, el quehacer de nuestras instituciones públicas es un tema central para aprender del pasado y para avanzar hacía mejores estadías de desarrollo. No sólo se trata de imponer reglas y nuevas demandas al Estado, se trata de evaluar su desempeño y generar procesos de aprendizaje institucional y de mejora continua, de cara a los resultados de sus políticas, objetivos y programas estratégicos.

Me ha tocado como gerente y como asesor de muchas instituciones, el apoyar en la gerencia estratégica de las mismas. La definición correcta de los fines, misión y visión de las organizaciones es central. De ahí, se requiere de una aproximación realista y clara de sus objetivos estratégicos vinculados con el ciudadano, los logros por alcanzar, las brechas por disminuir y sobre todo, los productos concretos de impacto a la ciudadanía que deberían de ser el objeto de los principales planes y programas de acción en nuestras instituciones. Para lograr con éxito darle seguimiento y evaluación al proceso de planeamiento, se requiere de una indispensable batería de indicadores de gestión por y para resultados. Dichos indicadores han de ser el sistema de alarmas, controles y guía para la toma de decisiones de los mandos directivos y medios de la organización. Su construcción y validación de forma adecuada es vital para una gestión enfocada a la mejora continua y la rendición de cuentas.

Sin las bases de un sistema de gestión del desempeño basado en resultados, la gestión será exitosa solo por casualidad. El manejar una clara estrategia de gestión por resultados y comprometerse con ellos, de cara a la ciudadanía hace de las organizaciones públicas entes competentes y efectivos, además de colaborar en una gestión eficiente, al menor costo posible, de dichos resultados. Los esquemas de gestión por resultados resultan también en instrumentos clave para la mejora continua y el aprendizaje institucional. Dichos sistemas de gestión se contraponen al común sistema de administración burocrática o prácticas de gestión por ocurrencias, muy comunes en la administración pública. Hoy que estamos al frente de una evaluación del presupuesto público, tanto en materia de gastos del 2015 como en nuevas demandas del 2016, deberíamos tener presente la necesidad de enfocarnos en la eficacia de las instituciones en cumplir sus compromisos, objetivos, resultados y metas de bienes y servicios a la ciudadanía, más que valorar ejecuciones presupuestarias o listados de requerimientos y procesos por atender.

Dr. Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com

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